En este artículo se destaca el papel cada vez mayor que desempeña el sector privado de la salud en la prestación de servicios de salud materna y neonatal en países de ingresos bajos y medios (PIBM), donde cada vez hay más personas que buscan atención de proveedores privados. En el artículo se sostiene que los gobiernos deben involucrar tanto al sector público como al privado de manera más efectiva para mejorar la calidad de la atención y lograr la cobertura sanitaria universal. Si bien los servicios del sector privado suelen percibirse como de mayor calidad, la variabilidad en los estándares de servicio subraya la necesidad de una participación gubernamental estructurada, como marcos regulatorios, incentivos financieros y asociaciones público-privadas.

Los ejemplos de países como Sudán, México y Bangladesh muestran el potencial de la participación del sector privado para mejorar el acceso a servicios esenciales, especialmente durante crisis como la pandemia de COVID-19. Sin embargo, persisten desafíos, como políticas inconsistentes y lagunas regulatorias. El artículo hace un llamado a desarrollar estrategias adaptadas a cada contexto para fortalecer la colaboración con los proveedores privados, acelerando en última instancia el progreso hacia la cobertura sanitaria universal y mejores resultados en materia de salud materna y neonatal en los países de ingresos bajos y medios.