Prevención de la hemorragia posparto para todas las mujeres, dondequiera que den a luz

Por: Alicia Adler | Asesora Sénior de Investigación, Comité Internacional de Rescate (IRC)

Enero 27, 2026

(en nombre del Consorcio de Investigación EQUAL y del Consorcio para Nacimientos Más Seguros en Crisis)

Una brecha de equidad persistente

Se estima que el 18 a 22% De los nacimientos a nivel mundial ocurren fuera de los centros de salud. En contextos humanitarios, esa proporción suele ser mucho mayor: a veces representa la mitad o más de todos los nacimientos, especialmente entre poblaciones desplazadas o remotas. Muchas mujeres dan a luz en casa no por elección propia, sino porque los conflictos, el desplazamiento, la pobreza, la inseguridad y los sistemas de salud deficientes limitan sus opciones.

Las directrices globales priorizan acertadamente el parto en centros hospitalarios como la opción más segura. Sin embargo, en muchos contextos humanitarios, esto es una aspiración. Los centros pueden estar demasiado lejos, ser inseguros de alcanzar, tener poco personal o estar cerrados por completo. Los toques de queda, los puestos de control o la violencia pueden convertir un parto rutinario en una emergencia potencialmente mortal.

La pregunta, entonces, no es si la prestación de servicios en instalaciones es ideal, sino ¿cómo es una atención responsable que salva vidas cuando las instalaciones son inaccesibles?

En el caso de la hemorragia posparto (HPP), principal causa de muerte materna a nivel mundial, esta pregunta es urgente. Sin embargo, con la intervención adecuada, administrada en el momento oportuno, la HPP se puede prevenir. Para reducir el riesgo de HPP, se recomienda que toda mujer que dé a luz reciba medicación inmediatamente después del parto para favorecer la contracción uterina. Sin esta medicación, el riesgo de sangrado es mayor y, una vez que comienza un sangrado grave, suele haber poco tiempo para la derivación o el transporte. En lugares donde los partos en casa son comunes, la prevención no puede ser una cuestión de último momento.

Lo que dicen las últimas directrices consolidadas de PPH

La Organización Mundial de la Salud 2025 “Directrices consolidadas para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la hemorragia posparto” Reconocen que los entornos humanitarios pueden requerir una mayor contextualización y adaptación. Reafirman que “En entornos donde las mujeres dan a luz fuera de un centro de salud y en ausencia de personal sanitario calificado, se recomienda una estrategia de distribución prenatal de misoprostol a las mujeres embarazadas para su autoadministración con el fin de prevenir la hemorragia posparto.  Las directrices también señalan que Los trabajadores de salud comunitarios y laicos capacitados pueden administrar misoprostol para la prevención de la HPP cuando no se dispone de personal calificado.La distribución anticipada debe ser específica para el contexto y estar respaldada por instrucciones claras para su uso correcto, supervisión y seguimiento.

La realidad de la implementación en situaciones humanitarias y afectadas por crisis

Pero traducir las directrices a la práctica rara vez es sencillo, especialmente en contextos humanitarios. ¿Cómo se ve la «distribución anticipada» cuando:

  • Los conflictos activos, los toques de queda y los puestos de control restringen el movimiento
  • Los servicios de salud se interrumpen o se reubican debido al desplazamiento del personal, inundaciones o recursos insuficientes.
  • Las estructuras políticas son complejas y fragmentadas.
  • Las cadenas de suministro son poco confiables, sufren interrupciones o están controladas por múltiples actores.
  • La escasez de personal sanitario deja a las parteras y a los proveedores comunitarios sobrecargados.

En estos entornos, ningún modelo de implementación único funcionará en todas partes ni para todos. Una implementación eficaz requiere flexibilidad: comprender la intención de la guía y traducirla en enfoques que realmente funcionen sobre el terreno.

Adaptación en acción: tres modelos piloto, un objetivo

Los siguientes ejemplos muestran cómo se aplica esto en la práctica, con especial atención al misoprostol, ya que es ideal para la distribución anticipada y el uso comunitario. Si bien no es el enfoque ideal (sería preferible que el parto se realizara en un centro con personal sanitario cualificado y recursos para gestionar rápidamente las emergencias cuando surjan), estos proyectos piloto demuestran lo que es posible en contextos donde el parto en casa es común y el acceso a los centros es limitado.

Una infografía que describe tres formas de prevenir la hemorragia posparto durante los partos en casa: 1) Distribución de medicamentos esenciales por parte de trabajadores de salud comunitarios, 2) Provisión de medicamentos esenciales por parte de parteras tradicionales y 3) Distribución durante la atención prenatal en centros de salud.

Sudán del Sur: Distribución por parte de trabajadores sanitarios comunitarios (Consorcio de Investigación EQUAL / IRC)

El IRC capacitó a los trabajadores de salud de Boma, el equipo nacional de salud comunitaria, para distribuir misoprostol a mujeres embarazadas en el tercer trimestre durante las visitas domiciliarias. Ante la preocupación de las partes interesadas por el uso indebido, el programa piloto incorporó sólidos procesos de monitoreo y seguimiento, incluyendo la recolección de envoltorios y tabletas no utilizadas. Las medidas de seguridad adicionales incluyeron envases de marca en el idioma local, herramientas educativas con imágenes y tabletas precortadas para garantizar la dosificación correcta y el uso adecuado.

Burkina Faso: Atención por parteras tradicionales (IRC)
En zonas donde el conflicto y la interrupción de los servicios obligaron al cierre de centros de salud, el IRC implementó un programa piloto de misoprostol comunitario en colaboración con el Ministerio de Salud. Se capacitó a parteras tradicionales para que llevaran kits de parto higiénicos y administraran misoprostol de forma segura para la prevención de la HPP durante los partos domiciliarios en estos lugares de difícil acceso.

Somalia: Distribución durante la atención prenatal en centros de salud (Cuerpo Médico Internacional)
En Somalia, el IMC puso a prueba un modelo en el que las parteras distribuyeron misoprostol durante las visitas prenatales rutinarias en centros de salud para mujeres en el tercer trimestre. Tanto las parteras como los trabajadores sanitarios comunitarios recibieron capacitación para asesorar a las mujeres sobre los riesgos de la HPP y las estrategias de prevención, incluyendo orientación sobre cuándo y cómo tomar el medicamento y qué hacer si se presentan efectos secundarios.

Lecciones de la implementación

En conjunto, estos programas piloto demuestran la viabilidad de los enfoques comunitarios y de tareas delegadas para prevenir la HPP. Si bien todos siguen las mismas directrices clínicas, la forma de brindar atención varía según el contexto. De estos programas piloto se desprenden varias lecciones importantes.

  1. Alinear los enfoques con los patrones de búsqueda de atención existentes: Es más probable que las intervenciones tengan éxito cuando se adaptan a cómo y cuándo las mujeres ya interactúan con el sistema de salud o con proveedores comunitarios de confianza.
  2. La delegación de tareas funciona cuando los roles están claros y respaldados: Transferir responsabilidades requiere más que capacitación. Requiere supervisión, roles claros y apoyo continuo para mantener la seguridad, la confianza y la calidad.
  3. La aceptación de la comunidad es fundamentalLas intervenciones seguras solo funcionan si las comunidades confían en ellas. La participación temprana y una comunicación clara sobre quién brinda atención, cuándo y por qué son importantes para un uso apropiado.
  4. Monitoreo del diseño a escala: El seguimiento intensivo puede ser viable en proyectos piloto a pequeña escala, pero a menudo presenta dificultades al escalar. El monitoreo debe equilibrar la rendición de cuentas con la viabilidad, utilizando herramientas y procesos sencillos que el personal de primera línea pueda gestionar en entornos inestables.

De los pilotos a la escala

Estos modelos muestran lo que es posible, pero en contextos humanitarios, los proyectos piloto prometedores rara vez se amplían. Comprender qué funcionó es solo el comienzo: ir más allá de una simple prueba de concepto requiere abordar las barreras políticas, operativas, financieras y a nivel de sistema.

Adaptar la prevención de la HPP a los partos domiciliarios no sustituye a unos sistemas de salud sólidos. En cambio, sirve de puente cuando los sistemas se ven afectados, son frágiles o están fuera de alcance. Estos enfoques no rebajan los estándares, sino que ponen en práctica directrices basadas en la evidencia donde la alternativa suele ser la ausencia total de atención.En esa realidad, la adaptación no es un compromiso: es una responsabilidad que salva vidas.


Para continuar esta conversación, el Consorcio de Investigación EQUAL y el Consorcio para Nacimientos Más Seguros en Crisis organizarán conjuntamente un seminario web el 5 de febrero con ponentes de cada uno de estos proyectos piloto. El debate profundizará en los resultados, los obstáculos para la ampliación de estos enfoques y las lecciones clave para los responsables de la formulación de políticas y los implementadores.

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