Es evidente la necesidad de encontrar formas de aprovechar y orientar eficazmente los sectores público, privado y cívico para alcanzar la meta 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sobre la cobertura sanitaria universal (CSU) (1). La participación eficaz del sector privado en el ámbito de la salud puede maximizar los esfuerzos de los países para garantizar la protección contra los riesgos financieros y el acceso a servicios de atención sanitaria esenciales de calidad, así como a medicamentos y vacunas esenciales seguros, eficaces, de calidad y asequibles para todos.